martes, 17 de octubre de 2017

La fuerza del Santo Rosario.







A lo largo de la historia se ha visto como el rezo del Santo Rosario pone al demonio fuera de la ruta del hombre y de la Iglesia. Llena de bendiciones a quienes lo rezan con devoción. Nuestra Madre del Cielo ha seguido promoviéndolo, principalmente en sus apariciones a los pastorcillos de Fátima.

El Rosario es una verdadera fuente de gracias. María es medianera de las gracias de Dios. Dios ha querido que muchas gracias nos lleguen por su conducto, ya que fue por ella que nos llegó la salvación.
 
Todo cristiano puede rezar el Rosario. Es una oración muy completa, ya que requiere del empleo simultáneo de tres potencias de la persona: física, vocal y espiritual. Las cuentas favorecen la concentración de la mente.

Rezar el Rosario es como llevar diez flores a María en cada misterio. Es una manera de repetirle muchas veces lo mucho que la queremos. 

El amor y la piedad no se cansan nunca de repetir con frecuencia las mismas palabras, porque siempre contienen algo nuevo. Si lo rezamos todos los días, la Virgen nos llenará de gracias y nos ayudará a llegar al Cielo. María intercede por nosotros sus hijos y no nos deja de premiar con su ayuda.
 

Al rezarlo, recordamos con la mente y el corazón los misterios de la vida de Jesús y los misterios de la conducta admirable de María: los gozosos, los dolorosos, los luminosos y los gloriosos. 

Nos metemos en las escenas evangélicas: Belén, Nazaret, Jerusalén, el huerto de los Olivos, el Calvario, María al pie de la cruz, Cristo resucitado, el Cielo, todo esto pasa por nuestra mente mientras nuestros labios oran.


  

lunes, 16 de octubre de 2017

16 de octubre fiesta de Santa Margarita María de Alacoque.




Religiosa de la Orden de la Visitación. Apóstol de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, nació en Hautecour, Francia, el 22 de julio de 1647; murió en Paray-le-Monial, el 17 de octubre de 1690.

Sus padres, Claude Alacoque y Philiberte Lamyan, se distinguían menos por sus posesiones temporales que por su virtud, lo que les daba una posición honorable. Desde su tierna infancia Margarita mostró intenso amor por el Santísimo Sacramento, y prefería el silencio y la oración a las diversiones infantiles.

Después de su primera Comunión a la edad de nueve años, ella practicaba en secreto severas mortificaciones corporales, hasta cuando la parálisis la confinó a la cama por cuatro años. Al final de este período, habiendo prometido a la Santísima Virgen consagrarse a la vida religiosa, fue instantáneamente restaurada a perfecta salud. La muerte de su padre y la injusticia de un pariente sumió a la familia en la pobreza y la humillación, después de lo cual más que nunca encontró Margarita consuelo en el Santo Sacramento, y Cristo la hizo sensible a su presencia y protección.

Cuando Margarita tenía diez y siete años, la propiedad de la familia fue recuperada, y su madre le imploró establecerse en el mundo. Su ternura filial le hizo creer que su promesa de la infancia no le obligaba, y que podría servir a Dios en casa mediante penitencia y caridad con los pobres. Luego, aún sangrante de sus austeridades auto-impuestas, comenzó a disfrutar del mundo. Una noche a su regreso de un baile, tuvo una visión de Cristo como estaba El durante el azotamiento, reprochándole por su infidelidad después de que El le había dado tantas pruebas de Su amor. Durante toda su vida, Margarita llevó luto por dos faltas cometidas en esa época – el uso de algunos adornos superfluos y una máscara en el carnaval para complacer a sus hermanos. El 25 de mayo de 1671, ingresó al Convento de la Visitación en Paray-le-Monial, donde fue sometida a muchas pruebas para comprobar su vocación, y en noviembre de 1672, pronunció sus votos definitivos. Ella tenía una constitución delicada, pero estaba dotada con inteligencia y buen juicio, y en el claustro escogió para sí misma lo que era más repugnante a su naturaleza, haciendo de su vida una de inconcebibles sufrimientos, los cuales a menudo eran aliviados o instantáneamente curados por nuestro Señor, quien actuaba como su Director, se le aparecía frecuentemente y conversaba con ella, confiándole la misión de establecer la devoción a Su Sagrado Corazón. Estos extraordinarios sucesos atrajeron sobre ella la crítica adversa de la comunidad, que la trataba como una visionaria, y su superiora le ordenó vivir la vida común. Pero su obediencia, su humildad, y su invariable caridad hacia aquellas que la perseguían, finalmente prevalecieron, y su misión, llevada a cabo en el crisol del sufrimiento, fue reconocida aún por quienes habían mostrado hacia ella la más implacable oposición.



 María Margarita fue inspirada por Cristo para establecer la Hora Santa y orar postrada con el rostro en tierra desde las once hasta la medianoche en la víspera del primer Viernes de cada mes, para participar en la tristeza mortal que El soportó cuando fue abandonado por Sus Apóstoles en Su Agonía, y para recibir la Sagrada Comunión en el primer Viernes de cada mes. En la primera gran revelación, El le hizo saber su ardiente deseo de ser amado por los hombres y Su designio de manifestar Su Corazón con todos Sus Tesoros de amor y misericordia, de santificación y salvación. El designó el Viernes siguiente a la octava de la fiesta de Corpus Christi como la fiesta del Sagrado Corazón; El la llamó “la Amada Discípula del Sagrado Corazón”, y la heredera de todos Sus tesoros. El amor del Sagrado Corazón era el fuego que la consumía, y la devoción al Sagrado Corazón es el estribillo de todos sus escritos. En su última enfermedad rehusó todo paliativo, repitiendo frecuentemente: “Lo que tenga yo en el cielo y lo que desee yo en la tierra, eres sólo Tú, Oh mi Dios”, y murió pronunciando el Santo Nombre de Jesús.
La discusión sobre la misión y virtudes de María Margarita continuó durante años. Todas sus acciones, sus revelaciones, sus máximas espirituales, sus enseñanzas respecto a la devoción al Sagrado Corazón, de la cual ella era la principal exponente así como el apóstol, fueron sometidas al más severo y minucioso examen, y finalmente la Sagrada Congregación de ritos emitió voto favorable sobre las heroicas virtudes de esta sierva de Dios. En marzo de 1824, León XII la declaró Venerable, y el 18 de septiembre de 1864 Pío IX la declaró Beata. Cuando su tumba fue canónicamente abierta en Julio de 1830, tuvieron lugar dos curaciones instantáneas. Su cuerpo incorrupto, reposa bajo el altar de la capilla en Paray-le-Monial, y muchos favores destacados han sido obtenidos por peregrinos atraídos hacia ese lugar de todas partes del mundo. Su fiesta se celebra el 17 de octubre. Santa Margarita María fue canonizada por Benedicto XV en 1920.




16 de octubre fiesta de San Gerardo María Mayela.


Así nace un santo.

Gerardo nace en 1726 en Muro, pequeña ciudad del Sur de Italia. Tiene la suerte de tener por madre a Benedecta, que le enseñará el inmenso e ilimitado amor de Dios. Se siente feliz porque sabe que Dios está cerca de él, y toda su vida tiene por lema “hacer la voluntad de Dios”, lo que Dios quiere. 

Con doce años se tiene que hacer cargo de toda la familia, al morir su padre. Se convierte en aprendiz de sastre con uno del lugar que lo maltrata. Tras cuatro años de aprendizaje, justo cuando estaba capacitado para abrir una sastrería propia, entra al servicio del Obispo de Lacedonia, hombre de duro carácter.

 Los amigos le aconsejan que no acepte aquel puesto, porque todos los sirvientes abandonaban el oficio tras pocos meses. Pero a Gerardo eso no le asusta, y permanece con él hasta su muerte, tres años después. Cuando Gerardo piensa que se trata de la voluntad de Dios acepta cualquier cosa. 

En este tiempo Gerardo pasa largos tiempos de oración, que se convertirán en la fuente de su propia vida.

En 1745, con 19 años, regresa a Muro estableciéndose como sastre. Su negocio prospera, pero es poco el dinero que gana. Regala prácticamente casi todo lo que tiene. Pone aparte lo que necesita para su madre y sus hermanas, y el resto lo da a los pobres. 

Para él, la caridad y la solidaridad cotidiana son un constante crecimiento en el amor de Dios. Su deseo de seguir a Cristo le lleva a pedir ser admitido por los Capuchinos, pero su petición es denegada por ser delgado y de débil salud.


Misionero Redentorista.

Los Redentoristas llegan a Muro en 1749. Gerardo participa activamente en la Misión Popular y es conquistado por la vida de los misioneros. Pide ser admitido como miembro del grupo, pero el Superior, Padre Cáfaro, lo rechaza a causade su salud enfermiza. 

Tanto insiste Gerardo a los misioneros que, cuando éstos están a punto de marcharse de la ciudad, el Padre Cáfaro aconseja a su familia que lo encierren en su habitación.

Con una estratagema que, en adelante, seguirá encontrando un eco especial en el corazón de los jóvenes, Gerardo anuda las sábanas de la cama y se descuelga por la ventana para seguir al grupo de misioneros. 

En la mesita deja un mensaje a su madre: “Voy a hacerme santo”. Recorre cerca de 18 kms. hasta alcanzar a los misioneros. “Llevadme con vosotros, dadme una oportunidad; y echadme a la calle si no valgo”, dice Gerardo. Ante tanta insistencia, al Padre Cáfaro envía a Gerardo a la comunidad redentorista de Deliceto, con una carta en que dice: “Les mando a otro hermano, que será inútil para el trabajo…”.

Gerardo se enamora total y absolutamente de la forma de vida que San Alfonso, el fundador de los Redentoristas, ha previsto para los miembros de su congregación. Hace su primera profesión como Hermano laico redentorista el 16 de julio de 1752. 

La etiqueta de “inútil” no le durará mucho. Gerardo desempeña todo tipo de servicios en la comunidad: jardinero, sacristán, sastre, portero, cocinero, carpintero y albañil. Además, sus palabras mueven el corazón de la gente en las misiones, comprometido con el anuncio de la Buena Noticia.

Paciente en la caridad y fuerte en la verdad.

En 1754, Gerardo experimenta una situación dolorosa, que muestra su extraordinaria confianza en Dios. Entre sus buenas obras está la de ayudar a las chicas que quieren ser religiosas. Neria Caggiano es una de estas chicas, pero después de tres semanas en el convento vuelve a casa, frustrada en su intento de ser religiosa. 

Para explicar su actitud, Neria decide salvar su propia reputación destruyendo a Gerardo. En una carta que dirige a San Alfonso, Neria acusa a Gerardo de mantener un romance con una joven. Gerardo es llamado por San Alfonso para que responda a tal acusación, y en lugar de defenderse, mantiene silencio para no parecer que se excusaba. 

El tiempo –dicen- pone a cada uno en su sitio, y no hay nada oculto que no llegue a saberse. Durante un año fue apartado de toda relación fuera de la comunidad y privado de participar en la Eucaristía. 

Pese a todo, confía en Dios y en que la verdad será conocida. Poco tiempo después, Neria enferma gravemente y escribe una carta a San Alfonso confesando que sus acusaciones contra Gerardo eran falsas.

Un santo famoso por sus milagros.

Pocos santos son recordados por tantos milagros como los que se le atribuyen a San Gerardo. 

Lo más importante eran sus milagros para ayudar a los demás como, por ejemplo, devuelve la vida a un chico que se había caído desde una roca; bendice la escasa cosecha de una familia pobre y les llegará hasta la próxima siega; multiplica el pan que reparte a los pobres; camina sobre las aguas para conducir un barco lleno de pescadores y llevarlo a puerto seguro.

Desde el comienzo, se le atribuyen muchos prodigios a favor de las madres, protegiéndolas en el embarazo, ayudándolas a tener un buen parto e inspirándolas en la educación de los niños. Las madres acudían con mucha confianza a él. Gerardo veía en cada nueva vida un don de Dios que se debe cuidar y proteger.

Una vida joven que se apagó.

En 1755 le sobreviene una hemorragia junto con disentería. Sobre su puerta pone el siguiente letrero: “Aquí se hace la voluntad de Dios, como Dios quiere y hasta cuando Él quiera”. 

Muere al amanecer del 16 de octubre de 1755, en la comunidad redentorista de Materdomini. Cuando muere Gerardo, el Hermano sacristán toca la campana a fiesta en lugar de hacerlo con el tañido de difuntos. 

Se cuentan por millares los que se acercan para pasar ante el cuerpo de “su santo” y para llevarse un último recuerdo del que tantas veces les ha socorrido. 

Tras su muerte, se producen milagros en toda Italia, todos atribuidos a la intercesión de Gerardo. En 1893, el Papa León XIII lo beatifica, y el 11 de diciembre de 1904 el Papa San Pío X lo canoniza, proclamándolo Santo de la Iglesia Católica.


El santo de las futuras madres.

Debido a los milagros que Dios ha obrado por intercesión de Gerardo en favor de las madres, las mamás de Italia pusieron gran empeño en que la Santa Sede nombrara a San Gerardo patrono suyo. 

En el proceso de beatificación se asegura que Gerardo era conocido como “el santo de los partos felices”. 

Muchos hospitales dedican su departamento de maternidad al Santo y distribuyen entre sus pacientes medallas e imágenes de San Gerardo con su oración propia. San Gerardo sigue siendo hoy un modelo para todos, especialmente para los misioneros redentoristas, por su búsqueda constante de la voluntad de Dios y por su amor a Jesucristo, crucificado y resucitado, Buena Noticia de la Salvación.

Oración por las mamás y los niños

Dios y Padre nuestro, tú sembraste en San Gerardo María Mayela
un amor increíble a tu Hijo Crucificado, con quien se identificaba,
ayúdanos a seguir siempre tus pasos
y ofrecerte nuestra vida sin guardarnos nada.
A ti te invocamos, Señor de toda vida,
que concediste a san Gerardo, a lo largo de su corta existencia,
un especial cuidado por la vida naciente y las mujeres embarazadas.
Este rasgo típico de su caridad constituye para toda la Iglesia
un estímulo a amar, defender y servir siempre a la vida humana.
Bendice, por intercesión de San Gerardo,
a todas las mujeres que esperar un nuevo nacimiento
y a los hijos que llevan sus entrañas,
para que ambos lleguen sanos a un feliz alumbramiento.
Y a toda tu Iglesia dale el don de amar,
anunciar, defender y ofrecer la vida,
que es el mismo Redentor Jesucristo,

que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

domingo, 15 de octubre de 2017

Llegamos a las 400.000 visitas al Blog.


Es una bendición de Dios. Jamás pensé que esto sucedería. Como decía Santa Teresa de Calcuta: "sólo soy un lápiz en las manos de Dios". 

Este espacio lo construimos entre todos y me alegra ver como en sus comienzos recibía tímidamente a unos 150 visitantes mensuales y en la actualidad superan los 8000 al mes. Gracias a ustedes puedo investigar y publicar cosas que les interesan o al menos a muchos.





 Les puedo enseñar a hacer imágenes desde cero y compartir con ustedes el santoral del mes y las principales noticias de la iglesia, a medida que van ocurriendo. 

De corazón hago esto, con mucho esfuerzo y sacrificio, pero ustedes con sus visitas, comentarios y preguntas, me dan fuerzas para seguir y colaborar con la misión evangelizadora. Muchas gracias, que Dios y nuestra Buena Madre los bendigan y protejan.