jueves, 8 de junio de 2017

8 de junio fiesta de la Beata María del Divino Corazón.



 “Señor, lo he dejado todo, absolutamente todo, para amarte hasta el último momento de mi vida y para difundir tanto como yo pueda, la veneración de tu sacratísimo Corazón."



La vida de esta enamorada del Sagrado Corazón se inició el 8 de septiembre de 1863 en Münster, Alemania. Sus padres fueron los condes Droste zu Vischering. De niña fue muy impetuosa y apasionada y tenía actitudes que desconcertaban a sus parientes por la seguridad y la intrepidez que manifestaban.

Pero María no solo era una niña caprichosa, también despertaba mucha ternura por su gran sensibilidad frente a las necesidades de los demás.

A los 12 años, el día de su confirmación, experimenta el llamado de Dios a consagrarse a Él y se despierta en su corazón un fuerte deseo de hacer apostolado.

Esta inquietud la tendrá muy presente en el internado de las Hermanas del Sagrado Corazón, al cuál es enviada por su familia para estudiar. Ella misma nos narra su experiencia: «Yo aprendí un poco a dominar mi carácter.

Por lo menos comencé a comprender, que el amor al Corazón de Jesús sólo es una imaginación vacía, si no está acompañada de un espíritu de sacrificio...»

Ya joven, a María le llama la atención la vida que llevan las Hermanas de San José y pide su admisión en el convento de Copenhague. Pero por su frágil salud no es aceptada. Teniendo la convicción de la consagración, hace un voto privado de virginidad y lleva una vida austera en la casa de sus padres.

En 1888 ocurre un hecho providencial: «…Cuando estaba a punto de ir al confesionario en la Iglesia de Darfeld, me vino de repente esta idea: "tú tienes que ir a la Congregación del Buen Pastor" en una forma tan determinada que a partir de este momento estaba completamente segura y decidida... »

El 21 de noviembre de 1888 ingresa María Droste zu Vischering en el convento del Buen Pastor en su ciudad natal. A partir de ahora se dedicará al apostolado de las jóvenes en peligro y abandonadas.







Las hermanas del Buen Pastor tenían una tierna devoción a los sagrados Corazones de Jesús y María, devoción a la que María tenía un gran amor desde pequeña. Hecha su profesión toma el nombre de Hermana María del Divino Corazón.

La educación y los dones personales que tenía, favorecieron mucho su fecundo apostolado con las chicas necesitadas. Siempre estaba alegre y su bondad no tenía límites.

En 1891 la enviaron como superiora a la comunidad de su Congregación en Oporto, Portugal. Soportó difíciles pruebas y tuvo que poner toda su confianza en la Providencia para cubrir las grandes necesidades económicas y espirituales del apostolado de las hermanas.




Al parecer, por el exceso de trabajo, su médula espinal se vio afectada y quedó inválida, aún así continuó su misión con los necesitados. El Señor la elegiría para transmitir un mensaje importante al Papa: Consagrar el mundo al Sagrado Corazón.

La religiosa, obediente a esta revelación particular, escribió al Santo Padre León XII este pedido.


El 8 de junio de 1899, la hermana María entregó su espíritu al Señor. A los tres días de su tránsito a la casa del Padre, el Papa dio cumplimiento a la petición que la hermana María le hiciera y consagró el mundo al Sagrado Corazón. Pablo VI la beatificó el 1º de noviembre de 1975, coronando esta bella rosa de la Iglesia el corazón manso y humilde de Jesús en el cielo.

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